Fuente del Águila

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El Reservado de la Casa de Campo -junto con el Jardín de la Isla en Aranjuez- fue el más claro ejemplo de jardín del gusto de Felipe II, trazado por Juan Bautista de Toledo, su primer arquitecto, dentro de la rehabilitación de la antigua Casa de los Vargas.

Las fuentes monumentales llegaron a desempeñar un papel de primer orden en estos jardines; las más notables llegaron desde Italia a Aranjuez y a la Casa de Campo. Eran fuentes clasicistas que se situaban en los lugares de reposo a lo largo del recorrido de los recintos ajardinados. También eran punto de referencia de los ejes del trazado.

El Jardín geométrico frente al Palacete se conformó mediante dos ejes, uno norte-sur, en el que se encontraba la fuente, y otro este-oeste. Más adelante, en el siglo XVII, en el centro se situó la estatua ecuestre de bronce de Felipe III obra de Juan de Bolonia y Pietro Tacca, que actualmente está en la Plaza Mayor.

PASADO

La Fuente del Águila era el elemento decorativo más importante del Jardín, donde se encontraba instalada al menos desde 1584.

Tenía un pilón ochavado con cabezas de león en las esquinas y tres grupos escultóricos superpuestos. Como remate, un águila de dos cabezas, lo cual hizo pensar que fue realizada en tiempos de Carlos V, pero últimos estudios indican que fue construida durante el reinado de Felipe II y que fue obra de autores italianos.

Además de los planos –incluido el de Pedro Texeira-, en el Museo de Historia contemplamos dos pinturas que la reflejan.

Museo de Historia

Félix Castello la pintó en su cuadro La Casa de Campo (1615-1651), ubicada frente al Palacete de los Vargas.

F.Castello.

“… en la misma calle del Caballo se levanta una magnífica y hermosa fuente de mármol, y consta de cuatro tazas unas sobre otras…” (A. Ponz).

F. Castello.

En la misma Sala la vemos representada en la Vista de los jardines de la Casa de Campo (1601-1650), anónimo madrileño, propiedad del Museo del Prado, hoy en depósito en el Museo de Historia.

Anónimo Madrileño, h. 1634. Vista de los jardines de la Casa de Campo.

Anónimo Madrileño, h. 1634. Vista de los jardines de la Casa de Campo (detalle).

En 1895 el cuerpo central de la fuente fue trasladado al Escorial e instalado en el patio principal de la Casa de la Compaña, que formaba parte del conjunto del Monasterio, actualmente sede del Real Centro Universitario Escorial-María Cristina, adscrito a la Universidad Complutense de Madrid.

Real Centro Universitario Escorial-María Cristina

Real Centro Universitario Escorial-María Cristina. Claustro principal.

En 1998 se celebró el IV Centenario de la muerte de Felipe II, ocurrida el 13 de septiembre de 1598, con una exposición memorable en El Escorial; y otra en Aranjuez, con la intención de mostrar esta faceta del rey jardinero y defensor de los bosques, comisariada por Carmen Añón, Felipe II, el rey íntimo. Jardín y naturaleza en el siglo XVI.

El jardín privado de Felipe II, en el palacio real de Aranjuez, también obra de Juan Bautista de Toledo, formó parte del recorrido de la exposición. Allí se instaló la Fuente del Águila con las piezas que se encontraban en el propio Palacio y las procedentes del Escorial, del patio de María Cristina; faltaba el águila bicéfala, desaparecida.

La Sociedad Estatal para la conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V financió la restauración y reproducción completa de esta fuente.

PRESENTE

En septiembre del año 2000, la reproducción se instaló en el Jardín del Claustro del Centro Universitario María Cristina, en el mismo lugar donde antes estuvo la fuente original. Como antaño en la Casa de Campo, la fuente se encuentra en el centro de una plazuela, remanso de descanso en un delicioso jardín formado por caminitos rodeados de bancos, parterres y flores.

patio desde arriba escorial

Durante un tiempo se atribuyó la autoría de la fuente al escultor Juan Antonio Sormano, hoy se cree que debió ser realizada en Italia por Giovanni Angelo Montorsoli.

fuente del aguila

Así consta en la placa colocada al pie de la fuente.

Casi todos los autores reproducen el texto de Antonio Ponz, el historiador viajero que pudo verla en el siglo XVIII, por ser la mejor descripción. Esta es la transcripción:

La fuente del Águila «… consta de cuatro tazas, unas sobre otras. La mayor y más baja es de figura octogonal, puesta sobre tres gradas: en cada ángulo hay una cabeza de león, haciendo pie en la parte inferior una garra del mismo animal; en los espacios intermedios alternan águilas de dos cabezas y máscaras, formando con el collar del Toysón una especie de festón, que pende de las cabezas de leones, de las máscaras y de las águilas.

fuente aguila pilon

En las molduras de dicha taza hay diferentes labores de conchas, delfines, hojas, etcétera.

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Para sostener la segunda taza hay tres figuras de tritones agrupadas a una columna, ejecutadas con mucha inteligencia y grandioso carácter, y en el reverso tiene labores de delfines, conchas y otras cosas.

fuente del aguila hombres

La tercer taza está sostenida por otras tres figuras más pequeñas que las de abajo, esto es, menores que el natural; no tienen representación determinada, y son desnudos de hombres hechos con gran inteligencia. Su relieve es casi entero y están arrimadas a la columna que sostiene dicha taza, en la que hay tres mascarones para echar el agua.

fuente del aguila sup

La taza cuarta se sostiene por tres niños enteramente relevados y una columnita en el medio. Las manos y brazos de todas estas figuras se unen mutuamente, y las actitudes tienen contraste y variedad.

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Es una bellísima réplica de la Fuente del Águila, que desde la Casa de Campo viajó hasta este patio en el siglo XIX y desde aquí a Aranjuez para ser restaurada en 1998.

Pero entonces… ¿dónde se encuentra la Fuente del Águila original, la fuente del jardín renacentista de Felipe II?

Según me cuentan en el propio Centro, permanece guardada en Aranjuez, desmontada, desde 1998.

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¿FUTURO?

La Fuente del Águila es la fuente monumental más antigua de Madrid -aún más que la Fuente de los Tritones-, una verdadera joya artística e histórica. Ya que fue restaurada debería ser expuesta al público, ojalá vuelva a Madrid y podamos contemplarla.

Como vimos en el artículo mencionado al principio dedicado a las Grutas, en junio de 2009 el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid publicó el Acuerdo por el que se incoaba el expediente para la Declaración de Bien de Interés Cultural, en la categoría de Sitio Histórico, a favor de la Casa de Campo.

Se anunciaba que el antiguo Palacete o Casa de los Vargas y las Grutas Renacentistas tendrían “un uso característico cultural-museológico, ligado preferentemente a hechos o actividades relacionados con el Sitio Histórico”.

En el apartado dedicado a los Edificios históricos se afirmaba que se recuperaría la antigua Casa de Campo de los Vargas, eliminando los añadidos recientes que falsean su apariencia. Esto se ha cumplido, la Casa ha sido restaurada.

También se establecía como objetivo “la recuperación de los elementos arquitectónicos trasladados o perdidos a lo largo del tiempo, que puedan documentarse con fidelidad, en especial la Fuente del Águila, instalada en 1890 en el Colegio Universitario Reina Cristina de San Lorenzo de El Escorial…”

Según Decreto de 15 de julio de 2010 la Casa de Campo de Madrid se declaró Bien de Interés Cultural, en la categoría de Sitio Histórico.

Desde 2010 hemos vivido tiempos difíciles, de todo esto poco se ha convertido en realidad, ¿qué ocurrirá en un futuro próximo?

Ojalá por fin se recupere el Jardín renacentista de Felipe II. Ojalá las Grutas, restos de un conjunto arquitectónico único en nuestra ciudad, construido en la segunda mitad del siglo XVI, y único vestigio de un jardín del Renacimiento madrileño, y uno de los pocos ejemplos en España, sean restauradas y rehabilitadas. Y ojalá la Fuente del Águila vuelva a su lugar.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Tejero Villarreal, Beatriz. “Las fuentes genovesas en los jardines de Felipe II”, en Felipe II, el rey íntimo. Jardín y naturaleza en el siglo XVI. Sociedad Estatal para la conmemoración de los centenarios de Felipe II y Carlos V, 1998, pp. 399-420.

Samaniego, F. “El palacio de Aranjuez ofrece una visión de Felipe II como rey jardinero”. El País. 23 sept. 1998.

Luengo Añón, Ana. Aranjuez, utopía y realidad: la construcción de un paisaje. IEM, CSIC y Ed. Doce Calles. Madrid 2008.

EL ENTORNO ARQUITECTÓNICO DE EL ESCORIAL: LA CASA DE LA COMPAÑA.

Continuamos con la serie de artículos que estamos dedicando al Monasterio de El Escorial y a su entorno. Sí hace una semanas os hablabamos de las Casas de Oficios y de Infantes (aquí), en esta ocasión vamos a hablaros de algunos otros edificios que forman parte también del entorno arquitectónico del Monasterio y que servian para para poder albergar todos los oficios y servicios necesarios, para la atención del rey y de su corte.

Ubicación de la antigua Casa de la Compaña, Galería de Convalecientes, Botica y pasadizo que une ésta con la Casa de la Compaña.

La Casa de la Compaña

La Compaña surgió para alojar diversos servicios del Monaste­rio, algunos de los cuales iban en principio a estar situados en el cuadrante noroccidental del gran edificio; pero la decisión en 1565 de crear el colegio y emplazarlo en esa área obligó a buscarles otro lugar. Por otra parte, según el padre Sigüenza, era la voluntad de Felipe II que de acuerdo con el mandato de Jehová a Moisés en la montaña no habitasen el templo del Señor más que hombres, quedando fuera los animales: “Quiso el fundador que todo cuanto dentro del cuadro principal se encierra, fuese muy aseado y limpio, para habitación de hombres; por esto fue menester hacer casas apartadas, donde estuviese aquello que es forzoso para el curso de nuestra peregrinación y destierro”.

Entrada en la actualidad del Real Centro Universitario Escorial-María Cristina, antigua Casa de la Compaña.

Por ello, y como consolidación de los cobertizos provisionales que ocuparon las bestias empleadas para la construcción del Monasterio, surgió al otro lado de la lonja un conjunto de dependencias que albergaban los corrales y granjas de los Jerónimos, y además los talleres, la hospedería y otros servi­cios que propiamente no debían estar dentro del monasterio, sino “acompañarle”. La completísima descripción de la Compaña por el padre Sigüenza nos permite hacernos una idea exacta de las diferentes funciones que tenían las diversas dependencias del edificio:

“Lo principal de él es un claustro grande, de cuadrado 200 pies por lienzo, poco menos que el mayor del convento, aunque en el ancho de los tránsitos y en el alto hace mucha diferencia, y más en la forma de la arquitectura; las columnas son cuadradas, un zoco por basa y otro por chapitel; de ellas a l pared de adentro 11 pies de ancho; hace quince arcas por cada lado, porque son más bajos que los del convento. Encima de este orden rústico, se hace otro de solas ventanas cuadradas, sin otro adorno; y luego, sobre una faja, cargan los tejados, que también son de pizarra. Como están tan bien guardadas las medidas y puesto todo en buena proporción, aunque es llano, parece bien, tiene majestad, alegría y gracia; a cuantos entran en él les contenta por extremo. En cada lienzo tiene una escalera para facilitar el servio: hay muchas piezas en esta caja para diversos menesteres. En el paño de Oriente, que mira al convento, tiene celdas altas y bajas para todo género de huéspedes, y en particular para los religiosos que llegan aquí de todas las Ordenes mendigantes, que por ser tantos, y la hospedería el convento muy tasada, no es posible aposentarlos en ella a todos, y así se ordenó, porque no hubiese falta de hospedajes, se les señalasen estos aposentos. En el lienzo de Mediodía hay diversas cuadras para otros oficios, en el de Poniente otros, y en el del Norte están las trojes del trigo, y junto con ellas un molino de agua, que se encanala y recibe de la garganta que baja de la sierra, y muelen dos piedras, mucha cantidad de trigo en veinte y cuatro horas, y pegadas al mismo las hojes de la harina, y luego el horno donde se amasa y cuece, dentro todo de no mucho espacio, tan cumplido y acomodado, que es una de las cosas que se pueden estimar en este género; y parece no le faltaba otra a esta fábrica para tener cumplidos todos sus menesteres. Fuera de este claustro grande y de sus cumplimientos, hay otro gran pedazo de edificio, aunque en más baja forma, donde también hay patios, cobertizos y corrales, para bestias de labor y de servicio; carnicerías, herrerías, caballerizas y otras cien cosas forzosas en una casa grande y puesta en un desierto. Todo esto va caminando una línea derecha de Oriente a Poniente; de suerte que, desde la torre del Prior, corre por más de 2.000 pies de trecho el edificio por la fachada que mira al Mediodía; y todo con tan buena disposición y traza, que no se sube ni baja un pié de escalón”.

Patio principal del Real Centro Universitario Escorial-María Cristina. Uno de los patios que componían la antigua Casa de la Compaña.

Así pues según la descripción del padre Sigüenza en el edificio se distinguían nueve patios: el principal, en torno al que se disponían las habitaciones para albergue de los visitantes así como de los frailes encargados de los talleres y animales; la crujía este se hallaba ocupada, en planta baja, por el refectorio y las habitaciones para visitantes, y en la alta, por una enfermería y talleres. En la sur estaba el refectorio para la comida de los pobres. Los otros ocho patios eran el de la herrería, dos para el matadero y la carnicería, dos para la leña y la madera, dos para las aves de corral y uno para los cerdos.

Este edificio, el cual no figura dentro del “Séptimo Diseño” de Juan de Herrera para el Escorial, es obra de Francisco de Mora tal y como observó el Padre Sigüenza: “En este tiempo -1592-, digo el año antes -1591-, se comenzó el edificio de la gran casa de la compaña, y también se debe al padre fray Miguel de Alaejos porque él insistió mucho a Su Majestad para que se hiziese y la dejó trazada. La traza es de Francisco de Mora”. En julio de 1590 se firmaron los contratos correspondientes para la construcción de los cimientos y muros de corrales y talleres. En enero de 1592 se firmaron los de la banda septentrional de la nueva Compa­ña, con el molino, graneros y hornos, para lo que fue necesa­rio llevar a cabo excavaciones en la falda de la montaña. La banda de levante, frente al Monaste­rio, se comenzó en 1592, una vez que la del norte estuvo cubierta y las caballerizas pagadas, con sus departamentos forrados de hierro. En 1593 se pavimentó el patio principal, se instaló la carpintería y se encargó el mobiliario para el hospicio.

En el siglo XVIII la banda de levante de la Compaña se convir­tió en una prolon­gación de la hospedería del Monasterio, con habitaciones para huéspedes de los dos pisos. Por otra parte, al piso superior de la banda de mediodía se le dio una función hospitalaria al servicio del colegio y de los pobres. En la planta baja había talleres de artesanos y un refectorio para criados y viajeros. La crujía de poniente contenía aposentos para los que servían en el Monasterio, y la del norte siguió dedicada al molino y la panadería. No tenemos ningún documento gráfico que muestra la distribución origi­nal de la Compaña, tal como la hemos descrito, antes del incendio que en 1744 devastó el edificio.

Fuente del Águila, anteriormente en la Casa de Campo de Madrid, situada en el patio central de la Casa de la Compaña.

Anónimo español: Vista del jardín de la Casa de Campo. Museo de Historia de Madrid.

Tras el abandono de los monjes Jerónimos de San Lorenzo en 1837 el Sitio y la Casa de la Compaña entraron en decadencia. El abandono de las instalaciones propició que en 1892 se entregara la Casa de la Compaña a la orden de San Agustín, para que en ella establecieran el Real Colegio de Estudios Superiores de El Escorial, conocido hoy como la Real Centro Universitaria Escorial-María Cristina. Los únicos planos conservados en el Archivo de Palacio sobre la Compaña conciernen a la adecuación de sus locales para la Universidad María Cristina; aunque no tienen fecha, se deben seguramente al arquitecto Enrique Repullés Segarra.

https://investigart.wordpress.com/2015/06/29/el-entorno-arquitectonico-de-el-escorial-la-casa-de-la-compana-los-corredores-del-sol-y-la-botica/

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