Puerta del Sol, Madrid.

 

Reloj de la Puerta del Sol, campanadas de Losada

Reloj de la Puerta del Sol en su torreta Foto: S.C.

Durante muchos años, el reloj de la Puerta del Sol dio a España la hora solar, la del meridiano de Greenwich, es decir la que le corresponde al país por su longitud geográfica. El mecanismo del reloj se accionaba por un cable eléctrico desde el Observatorio Astronómico del parque del Retiro para dar la hora del meridiano.

El ‘reloj de Sol’, como se dice en Madrid, se hizo famoso cuando la radio comenzó a retransmitir las “campanadas del reloj de Gobernación”, llamado así porque el edificio era entonces sede del Ministerio de la Gobernación. Antes había sido Real Casa de Correos, construida entre 1766 y 1768 por el arquitecto francés Jaime Marquet.

Cien años después, en 1867, se inauguraba el reloj más popular del país, obra del relojero José Losada. Para ello se instaló sobre el edificio de la Puerta del Sol la torrecilla que aloja este reloj de tres esferas. Hasta ese momento, el edificio tenía instalado en lo alto de su fachada un reloj llevado allí desde la vecina iglesia del Buen Suceso, cuando ésta fue derruida. Sobre la torrecilla del reloj se alza el templete por el que baja la famosa bola cuando el reloj da las 12 campanadas de Nochevieja con las que toda España despide el año cada 31 de diciembre, tomando las 12 uvas al compás de las campanadas.

Según los entendidos, las características del reloj de la Puerta del Sol no tienen parangón en Europa y la maestría de su artífice, el relojero José Losada, fue envidiada por los relojeros ingleses y suizos del siglo XIX. La historia de Losada es sorprendente.

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Edificio de la Comunidad de Madrid. Foto: SCB

Losada, el mejor relojero

José Losada, cuyo verdadero nombre era José Rodríguez Conejero, nació en 1797 en Iruela, que pertenecía a la jurisdicción de Losada, pueblo de la comarca de El Bierzo, provincia de León. Era un pastor analfabeto que a los 18 años se fue de su casa para evitar que le diera una paliza el propietario del ganado que cuidaba, por haber perdido una ternera. Llegó a Madrid en el carro de un campesino leonés y aquí se enroló en el ejército, pero con el tiempo las cosas se le complicaron por sus ideas liberales, perseguidas ferozmente por Fernando VII. Se supo que había participado en una conspiración contra el absolutismo del rey en 1823 y tuvo que huir a Francia. De cómo consiguió escapar hay varias versiones de tintes novelescos.

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Libro sobre Losada,de Roberto Moreno

Por entonces era superintendente general de Policía José Zorrilla, padre del que luego sería famoso poeta y dramaturgo José Zorrilla. Según una de las versiones, Losada y algunos de sus compañeros conspiradores tuvieron conocimiento de un lío de faldas que tenía el superintendente en las Vistillas. Un día el político fue pillado ‘in fraganti’ por Losada y compañía que, a cambio de su silencio, le exigieron un salvoconducto para Francia.

Desde Francia se fue a Londres donde consiguió un trabajo de barrendero en una fábrica de relojes, y allí se familiarizó con el oficio. Al morir el dueño de la fábrica, Losada contrajo matrimonio con la viuda y se encargó del negocio del taller de relojería. Losada dejó de ser analfabeto y con el tiempo se convirtió en relojero. Hacia 1853 contaba con una nueva relojería a la que puso su nombre y que en poco tiempo se convirtió en la más prestigiosa de Inglaterra, país que en aquella época era el número uno en relojería.

En la trastienda de Losada se reunía la llamada ‘Tertulia del habla española’, que agrupaba a poetas e intelectuales españoles exiliados durante el reinado de Fernando VII. Un día, el relojero se enteró de que el poeta José Zorrilla malvivía en una buhardilla de Londres, así que le visitó con la excusa de comprarle un reloj y le regaló mil libras. El poeta frecuentaba la tertulia de Losada y un día escribió un poema titulado Una repetición de Losada.

Años después, José Losada fabricó en Londres un reloj que regaló a la Villa de Madrid en 1865, y que hoy podemos ver en la Puerta del Sol, además del mecanismo que hace que la bola dorada baje cuando llegan las 12 campanadas. El relojero leonés también Inventó los cronómetros Losada, de fama mundial. Falleció y fue enterrado en Londres en 1870.

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El tío Pepe, en Sol desde 1935

La historia del cartel del Tío Pepe en la puerta del Sol, de Madrid comienza en 1935. Para celebrar su centenario, la empresa propone al ayuntamiento de Madrid colocar un luminoso en lo alto de lo que por aquella época era el Hotel París.

Y lo consiguieron. Según documentos de la época, el coste de la licencia para su instalación ascendió a 796 pesetas. Con la licencia en la mano, Gonzalez Byas instalaba el anuncio de 70 toneladas de peso y 30.000 vatios de potencia eléctrica.

La botella del sombrero cordobés consiguió llegar casi hasta nuestros días resultando incluso ilesa tras los bombardeos sufridos en Madrid durante la Guerra Civil.

La remodelación de la puerta del Sol en 1986 puso en peligro la presenciad e este y otros luminosos en toda la ciudad de Madrid, pero finalmente el Ayuntamiento le concedió un indulto, al igual que a los carteles de Schweppes, de Firestone y del BBVA.

 

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