El Puente del tercio y Embalse de Valmayor

El reaparecido puente del Tercio (actualizado y ampliado)

La obra del monasterio de El Escorial, y su uso como residencia real y más tarde también de corte, planteó desde el principio la necesidad de trazar caminos dignos que lo enlazaran con Madrid. Felipe II, el constructor, utilizó al principio un itinerario que lo llevaba desde Madrid hasta la “Torre de los Lodones” (el actual Torrelodones), Guadarrama y, finalmente, El Escorial. Pronto se reveló el desvió por Guadarrama largo innecesario (obligaba a pernoctar en Torrelodones), existiendo un recorrido más corto que lleva desde Torrelodones hasta Galapagar y, desde esa población, a El Escorial. En tal caso, había que salvar el río Guadarrama, por lo que el rey mandó al propio arquitecto escurialense, Juan de Herrera, diseñar y construir un puente para vadearlo. Es el llamado puente Nuevo, visible desde la moderna carretera que enlaza las dos localidades. No se sabe qué trayecto seguía Felipe II una vez en Galapagar, pero muy posiblemente fuese a través del abandonado pueblo de Navalquejigo.

imageEl traslado del rey y corte hizo necesario mejorar el traslado al monasterio. Ya desde el siglo XVII, los Austrias tardíos y más tarde los Borbones consideraron el itinerario que evita pasar por Torrelodones para llegar a Galapagar, buscando un camino más corto. Se inicia lo que ahora se denomina el Camino Real, empezando por el puente de Retamar, que salva el Guadarrama a la altura de la actual urbanización del Molino de la Hoz. Existe una desviación desde la actual M-505 que lleva a parte del antiguo recorrido y al puente. Carlos III mandó al ingeniero montañés Marcos de Vierna construir en 1765 un puente que salvara el arroyo del Tercio, allí donde existía un vado en el antiguo camino llamado de Pedro de Ribera, ilustre arquitecto e ingeniero barroco. Ahí, enlazaba con el camino del Padre Pontones que llevaba a El Escorial pasando por la antigua residencia monástica de La Granjilla (actualmente propiedad de la familia de Esperanza Aguirre).

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El puente del Tercio no es uno de los mejores del ingeniero Vierna, pero no carece de interés. De un solo ojo, permitía un arroyo normalmente seco pero sujeto a crecidas primaverales y otoñales que hacían poco practicable su vadeo, justo en los momentos en los que los Borbones frecuentaban la zona.

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El puente estuvo en uso hasta el año 1972,año en el que quedó sumergido por el embalse de Valmayor. Se salvó, sin embargo, la cercana cruz del Tercio, erigida en el siglo XVII para fijar el límite entre La Fresneda, propiedad colindante a La Granjilla, y Navalquejigo, pueblo que ya he mencionado. Se cuenta que fue labrada en memoria de la víctimas de una banda de forajidos llamada de la Garduña, pero eso es leyenda. En todo caso, se la puede ver en la avenida de la Constitución del propio pueblo de El Escorial.

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El embalse de Valmayor sumergió el viejo puente de Vierna en 1972. Un viaducto del mismo nombre permite ahora salvar el nuevo lago. La cuenca natural de Valmayor es bastante reducida, limitándose al río Aulencia, de poco caudal, y a unos cuantos arroyos estacionales. Se pensó en él como embalse de reserva, adonde irían a parar parte de las aguas del río Guadarrama, conducidas mediante un canal subterráneo. Insuficiente acometida para mantener lleno el embalse, éste dejaba frecuentemente a la vista el viejo puente –aunque fuese solo parcialmente– hasta que se construyó hace unos años una conducción que trajo también aguas desde el río Alberche. El puente del Tercio desapareció bajo el embalse y llegué a pensar que nunca más lo volveríamos a ver. Hasta este año; y no es por la sequía sino porque están procediendo a vaciar Valmayor para poder construir una nueva torre de extracción. Eso comporta vaciarlo totalmente y, ¡por fin!, podremos volverlo a ver en su integridad.

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Cuando escribo estas líneas, sólo emerge la parte superior del puente, quedando la vieja carretera totalmente al descubierto y practicable. Eso hace las delicias de locales y foráneos que disfrutan de la novedad paseando los fines de semana por el puente. Pocas atracciones novedosas hay en la circunscripción como para despreciar semejante ocasión.

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A mi, personalmente, me gustaría que se aprovechase el vaciado completo del pantano para desmontar el puente –cosa que no costaría mucho– y montarlo, eventualmente en otro lugar donde luzca. Incomprensiblemente, está catalogado como bien de interés histórico, pero nadie se ha parado a pensar qué interés un patrimonio catalogado bajo el agua. En fin, absurdos de este país. Aún así, sigo empeñado con la propuesta. El viejo puente lo merece, y es ahora o nunca.

En un post más reciente (octubre 2016) hablo sobre los restos de la antigua calzada del puente: https://victorfairen.wordpress.com/2016/10/25/la-antigua-calzada-del-puente-del-tercio/

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